
Texto de Débora Izaguirre.
A partir de la vida y obra de
Gustavo Adolfo Bécquer.
¿Por qué esta historia ahora?
A pesar de que Gustavo Adolfo Bécquer es un narrador y poeta posromántico, en el imaginario popular actual aparece como un icono del romanticismo español.
Sus leyendas de terror, ultratumba y misterio, su fascinación por la Edad Media y por Oriente, su obsesión por la muerte y los amores imposibles, y, en definitiva, su concepción de una existencia vivida desde la máxima intensidad emocional, siguen resonando hoy en día.
Llegan de manera directa al corazón, exaltando sentimientos que nos hacen vibrar y nos conectan con la juventud y con la vida misma.

El estilo narrativo y poético de Bécquer, sencillo y profundo a la vez, desprovisto de grandilocuencia, lo mantiene vigente. Su fascinante personalidad y su breve, pero trágica, vida resultan irresistibles e inspiran poderosamente. Es por ello que llevar esta historia a escena se convierte en un reto emocionante: transformar su ya legendario “Todo mortal” en inmortal.
En una sociedad dormida y distraída, resulta urgente profundizar y cuestionar nuestra manera de vivir a la luz de su obra. En ella se percibe un deseo vital poderoso y una búsqueda del sentido de la existencia que, hoy en día, parecen haberse perdido. En medio de una sociedad en decadencia, donde ya no nos atrevemos a sentir ni a cuestionar, la afilada pluma de Bécquer nos recuerda que aún seguimos vivos.
Si el teatro es el lugar de la vida y de la verdad, ¿qué mejor manera de acercarnos a ese fuego que encarnando sus palabras y explorando su misterioso mundo?

